Aldo querido…

<>Desde que vi a Aldo en la secuencia donde Leticia le cuenta su terrible experiencia en Conceptos algo me hizo ruido. Algo no cuadraba pero no logré saber qué era. Sabía que el personaje tenía fisuras, que no estaba construido con la lógica del resto de los personajes de esta telenovela pero no encontré las claves para desentrañarlas.
Pasó el tiempo, seguí la historia y Aldo cada vez me parecía más irreal, más inverosímil, más un personaje de otra historia pegado a fuerza en esta pero no lograba saber del todo dónde estaba el problema. De momento creí que todo estaba en el alargue de la historia, que los desatinos provenían de ahí pero no, las inconsistencias de Aldo se originaron en Acapulco y se fueron agrandando conforme el personaje fue crecido para ocupar más espacio en la trama.

Primero, los adaptadores creyeron que Aldo estaba en el destino de Leticia, pensaron que al cambiar de ambiente “tenía” que encontrar forzosamente a un galán listo para amar a una mujer como ella. Eso fue desafortunado. En la original Michel llega por accidente a la vida de Beatriz y viceversa. Y no es lo mismo un accidente de la vida a una predestinación de la misma, todo cambia radicalmente y voy a explicar porqué.
Cuando la vida te pone por accidente frente a una persona que al final resulta importante, la relación entre los dos es más o menos entre iguales, los dos simplemente se encuentran y viven juntos lo que tengan oportunidad de vivir, no hay compromisos previos ni deudas posteriores. Aquello dura lo que pueda durar o lo que ambos decidan que llegue a durar. En cambio, cuando el destino te lleva al lugar preciso a encontrar a la persona “perfecta”, tú dejas de ser actor para convertirte en testigo de tu propia historia. Es la vida quien actúa, quien decide, quien da las oportunidades no tú. Eso sucedió con el encuentro Aldo-Lety, él estaba en el lugar y momento precisos, llegó para salvarla de una ola y de la depresión en la que vivía… eso de primer momento resulta encantador y melodramáticamente efectivísimo pero, deja a Leticia en deuda con el “desinteresado y oportuno salvador” y le quita toda su capacidad de agencia y decisión sobre su vida y sobre su futuro.
De primer momento no parece así y menos con toda esa palabrería de amor a sí misma, libertad, la inmensidad del mar, el dejar fluir la vida y eso. Aldo le ofrece a Lety una nueva manera de ver las cosas, le habla de todo aquello que su familia (su papá sobretodo) le había negado desde niña, le dice que ella es la única dueña de su vida y todo parece luminoso, feliz al fin. Pero Aldo no le dice todo lo que necesita para salir adelante, la deja coja y ella, en deuda y deslumbrada por el sol, el mar y las palabras maravillosas, se acoge al portador de esa nueva filosofía de vida. ¿Qué es lo que no le dice Aldo? Que en la vida también hay que saber decidir cuándo actuar, que no todo es dejarse llevar. Que la sabiduría verdadera radica en la capacidad de discernimiento, de decisión y sobre todo, en las agallas para ser responsable de lo que se decide.
Terminado Acapulco, les pidieron a los adaptadores agrandar la historia y recurrieron a Aldo para que los salvara. Aldo resultaba una excelente opción, desde la telenovela original se veía que daba para mucho más que para una reaparición al final de la trama. El mismo Gaitán lo sugería desde las entrevistas que daba en 2001 a poco de terminar las transmisiones de “Betty, la fea” y el público colombiano en gran medida tomó partido por ‘el nuevo galán’, deseaban que Beatriz abandonara a Armando, el traidor para darse una oportunidad con Michel, el chef francés que conoció en Cartagena.

Bien, en LFMB los escritores deciden que Aldo debe cambiar una de sus características fundamentales: su percepción del ritmo de las cosas y con ello lo llevaron a decidir intempestivamente que el único motor de su vida era Leticia. Este cambio, en lugar de dejar reposar la experiencia de Acapulco, como él mismo lo había planteado, lo lleva ipso facto a la Ciudad de México. Así, sin reflexión ninguna de parte de ninguno de los dos, reposo que podría haber dejado a cada uno aquilatar el valor de su amistad y al público desear un reencuentro; los ponen a interactuar en la vorágine de Conceptos al borde del remate por la deuda de 6.5 mdd.
Tal vez Aldo proporciona anécdotas nuevas para varios capítulos y sirve para que Fernando casi enloquezca de celos y de impotencia al ver cómo Leticia se aleja más y más de él. Sin embargo, para marcar el contraste entre los dos pretendientes rescatan dos rasgos de Aldo que parecen los más positivos y contrastantes con Fernando: su capacidad de ganarse a la gente y su desprendimiento (llamado generosidad). Además, para enfatizar estas características le dieron a Domenzaín la facultad de siempre llevar las de ganar. Una persona, por más noble, inteligente y bien intencionada que sea difícilmente puede acertar en toda situación, eso es absolutamente irreal. Tal vez para otro tipo de telenovela está bien pero en este caso, resulta absurdo y hace que el personaje vaya perdiendo en lugar de ganar pues no parece un ser humano, como el resto de los personajes de la telenovela.
Con el alargue, la sabiduría original de Aldo, la del tipo reposado, pensante y acertivo se transforma en una discursividad moralina que reprende a los “malos” y premia a los “buenos” de la trama. Y no sólo eso, su capacidad de desprendimiento económico llega al extremo cuando vende todo lo que posee y mágicamente le alcanza para comprar la deuda de Conceptos, y así salvarla del remate. Lo primero resulta sumamente chocante para un público que no entiende quién es Aldo para juzgar al resto de los personajes; y lo segundo es, a todas luces, un acto de chantaje, de dominación en lugar de uno de generosidad y libertad. ¿Porqué de dominación? Porque con el pregón del “yo vendí todo por tu libertad, Leticia” y del “compré la deuda para conservar el trabajo de todos los empleados de Conceptos” con eso, lo único que consigue es que todos se sientan en deuda con él y lo colocan en posición de determinar, de decidir y hasta de humillar. Ha comprado la vida de los otros, su amistad y hasta el amor. Así las cosas, Aldo es todo menos un hombre sencillo, desinteresado, luminoso y maravilloso… es un lobo con piel de oveja.

Este “lobo” tiene además una característica ambivalente que comparte con su rival de amores: el ego muy inflamado. Aldo es un tipo sumamente ególatra y para muestra un botón: su restaurante soñado es un lugar donde la cocina, pero sobre todo el chef están en el centro del mismo, donde todos puedan verlo cocinar. Él lo pone en términos de generosidad y entrega a sus clientes, para darles una atención de invitados especiales; pero si este detalle lo vemos con un poco más de calma, un hombre que se coloca a sí mismo en el centro y por encima de todos los que acuden a él muestra egolatría, soberbia y una imagen muy particular de sí mismo: Aldo es para sí, un hombre que sólo tiene virtudes para exhibir, nunca defectos.
Cualquiera puede decir que Fernando es igual y aún peor que Aldo, que es un ególatra y además, es dañino, perverso, traidor. La diferencia entre ambos es que, a raíz de su enamoramiento y de la partida de Leticia, Fernando se renueva de raíz y admite lo dañino de esa soberbia para sí y para los demás y no sólo eso, rectifica el camino. FM hace de la humildad, la entrega desinteresada y el trabajo constante sus nuevos medios para salir adelante. Aldo no es así, carece de autocrítica y de capacidad de reflexión interior, él se vuelca y evalúa a los demás pero en él no parece ver nada por corregir. Esta diferencia entre ambos es parte de la tragedia de Aldo y de las razones por las que jamás logrará estar por encima de Fernando en la trama y en el gusto de sus seguidores.
Así las cosas, Domenzaín va desdibujándose cada vez más mientras que Fernando, luego de casi desaparecer en rabietas y descontrol, logra recuperarse. Primero se va de viaje y aprende a vivir por sí mismo y luego aprende a relacionarse con una mujer sin mentiras y en los términos de la amistad. Después, de manera respetuosa y hasta amorosa termina su relación de muchos años con Marcia por el bien de ambos; pero, sobre todo, la lectura del diario de Leticia le da un último giro: las agallas para luchar por ella, por abrir el corazón ante Lety y ante los demás, para hacer público su amor y para defenderlo ante cualquiera. Ante Aldo si es preciso. Inclusive el público parece haberse convencido de que él es la única opción de amor para Lety pues en foros y encuestas, ganan las partidarias de Don Fernando.

Lamentablemente, los adaptadores creyeron que Aldo, así como fue planteado por ellos iba a fascinar por contraste con Fernando y que la audiencia de esta telenovela iba a volcarse sobre la nueva oportunidad para Lety. El rumbo de la historia así lo plantea pues es él quien ganó espacio en cada alargue aún a costa del personaje de Leticia. Es ella quien más pierde con su cercanía con Aldo y es una lástima porque al desdibujar a la heroína de la telenovela, ésta se pierde por completo.
Leticia, desde el momento en que decide tomar a Aldo como su guía en la vida se pierde a sí misma. No importa que en el discurso exprese que ya sabe quién es y cómo darse a respetar, sus acciones implican todo lo contrario. Ella misma llama a Aldo su salvador una y otra vez, lo pone sobre sí en las juntas, en lo personal y en la mismísima Expo-feria. Ese es un evento de Aldo, no de Leticia ni de Conceptos. La escena de la presentación oficial lo hace patente. Leticia debía inaugurar el evento pero aparece sumamente nerviosa y sólo sirve de presentadora, las palabras introductorias reales las pronuncia Aldo, llamado por la misma Lety “el alma del proyecto” y ella queda a la sombra no sólo del estrado sino también de su inteligente y guapo amigo. ¿Dónde está la Leticia que Jorge Flores invistió de poder en ese ritual de flores y agua salada en Acapulco? ¿Dónde esa mujer limpia, luminosa e imparable que juró perdón y se liberó de la oscuridad echando por propia mano lo impuro al mar? ¿Dónde la Leticia fuerte y temible que asume el reto de manejar Conceptos y que pone a todo mundo en su lugar? Esa Lety se desdibujó, se diluyó entre las palabras y los regalos caros de Aldo y lo más grave, perdió su corazón en el proceso.
Si, perdió el corazón. De otra forma no se explica que lleve toda la historia jurando amor a Fernando y cuando éste se declara perdidamente enamorado, rendido ante ella, Lety decida que es hora de probar cómo resultaría un noviazgo con Domenzaín. Una heroína  de telenovela puede dudar de muchas cosas menos de dónde está el amor. En LFMB Leticia se ha dado el lujo de no saber y ahora está metida en una relación amorosa que luce falsa, desangelada y muy forzada, además está junto a un hombre a todas luces muy inferior a Fernando. Si no fuera así, porqué el público detesta verla con su nuevo pretendiente, porqué expresa que no logra creerse el cuento de su enamoramiento de Aldo y porqué en pantalla esos dos no proyectan ni la mitad de lo que se deja sentir cuando está con Fernando. Leticia Padilla Solís está interpretada por una señora Actriz y sin embargo, ahora luce superficial, trillada y a punto del encasillamiento. ¿Es culpa de Angélica Vale? No, es culpa de las inconsistencias de un personaje al que los adaptadores no supieron mesurar ni detener a tiempo y que afectaron sobremanera a la protagonista de la historia.

¿Cómo llegamos hasta aquí?
Tal vez por apostarle demasiado a un sólo personaje. Tal vez por la soberbia de no rectificar cuando los primeros signos de inconsistencia comenzaban a restarle encanto a Aldo. Inclusive, creo que este último alargue de la historia estaba escrito de una forma y ahora se están ocupando de corregirlo y reescribirlo para darle otro cauce, eso es frenético y conlleva muchas más inconsistencias. Debe ser muy complicado deshacer la inercia de un personaje al que se le dio tanto impulso en un momento dado. Sólo queda esperar a ver el desenlace de la historia, y el destino que le darán a Aldo Domenzaín.
<>(Escrito en enero de 2007)

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3 Replies to “Aldo querido…”

  1. Cuando Lety se hace novia de Aldo se notó que fue por compromiso (se sentia responsable x lo que el habia con ella en cuanto a la deuda) pero no por amor.

    1. La historia era errática ya en ese entonces y la Vale estaba interpretando lo mejor posible pero dentro de un personaje que ya no era el del inicio. Por eso toda esa parte es tan pero tan contradictoria y se ve tan falsa.

  2. Pero en algunos momentos de la novela, como por ejemplo, cuando Lety se entera de que Fernando y Marcia viven juntos en un apartamento, ella se nota que siente celos xq piensa que han vuelto y tambien hubo por ahi un casi beso de estos dos cuando Lety estaba ya con Aldo, quiero decir, que se notaba que ella seguida enamorada de Fernando. Lo que fue un poco raro es cuando Lety y Fer se reconcilian, que es cuando el le pide matrimonio. Ella esta rara, ya no parece la misma.

    Pero a pesar de que el personaje de Fernando me fascina, también veo algo raro en el. El proclama una y otra vez que ama a Lety profundamente, pero no entiendo algunos gestos de el, como cuando Carla le besa y el no se aparta, que le pasa a este hombre? o cuando la primera noche, en el apartamento Fer le dice a Omar que tiene miedo de que Marcia lo seduzca, tan dificil es para el no tener relaciones con otra si tanto ama a Lety y tanto la desea?

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