La risa de Fer Mendiola.

(Este artículo fue publicado al finalizar la telenovela por el Club Fans Perú de Jaime Camil y está en la siguiente dirección electrónica http://www.clubfansperujaimecamil.com/ProyectosFicha.asp?VerPro=11 aunque por ser de mi autoría lo “re-publico” de nuevo aquí)
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Fernando Mendiola, el personaje interpretado por Jaime Camil en La Fea más bella parece relacionarse con la risa mejor que cualquiera otro de este melodrama. “Él decide tomar la vida con humor en lugar de verla como una carga amarga” -le dijo Lety Padilla a Ariel Villarroel un día. Y tiene razón, finalmente ella lo conoce muy bien, como le respondería el mismo Ariel.
La risa es para este personaje una actitud de vida y un vehículo para comprender mejor el mundo, su mundo. Este hombre pertenece a un grupo social poderoso, adinerado, de poder el cual huye desesperadamente del ridículo, de lo vil, de las bajezas además, niega o esconde sus vicios y defectos aunque no siempre con éxito y justamente de todo ello hace Fernando su mina de motivos para reír. Sin embargo, el protagonista de esta telenovela sería un burlón cualquiera si sólo se ocupara de mofarse de la desgracia ajena, pero muy por el contrario, Fernando es un personaje que hace de los hechos y la elocución risibles propios y ajenos oportunidades para desentrañar verdades de vida. Es capaz de reírse de sí mismo y de encontrar en sus propias tonterías, equívocos, en sus rasgos menos dignos, motivos para reír y para reflexionar.
Muchas personas son capaces de verse a sí mismas y de criticarse pero no todas pueden reírse de ello, ese es el encanto de Fernando. Que se ríe y nos hace reír junto con él. Sin embargo, esto no es lo más fascinante, lo más interesante -desde mi punto de vista- es la cantidad de matices que la risa puede tener, yo misma no era consciente de ellos, hasta que apareció en escena Fernando Mendiola. Sabía que la risa podía ser felicidad, alegría, burla, sorna, sarcasmo pero no concebía que la risa pudiera ser angustia, dolor y tragedia. También lo es, la risa, como todo en esta vida, está llena de matices.

Fernando ríe mucho pero, ¿ríe de felicidad?

Al inicio de la telenovela el Lic. Mendiola es un Casanova moderno acompañado eternamente de su amigo de juerga, Omar. Ambos parecen felices con esta vida de fiesta permanente. Parecieran vivir de eso, de la alegría constante. Pero cuando alguien presume de tanta felicidad resulta sospechoso. Y hace uno bien en recelar pues Fernando, a la primera de cambios, comienza a delatarse. Está harto de esa vida, está cansado de reír de dientes para afuera, del vacío que lleva debajo de la máscara. Es un tipo lúcido, sabe que todo es teatro. Su risa es mascarada, pues intuye que la vida es otra cosa, no ese desasosiego interno escondido en la burla, el desenfado y en la búsqueda desesperada del lado divertido de las cosas. No anda tan errado. Lo que si yerra es el camino para llenar su vacío: se compromete en matrimonio y se hace presidente de la empresa de su padre. Cree que llenándose de responsabilidades resuelve el problema. Sin embargo, no está preparado para llevar una empresa ni para amar de verdad. Esto no es poca cosa y, aunque otro estaría al borde de la angustia, Fernando se las arregla para mirarse a sí mismo con humor y conjurar a través de la risa ese miedo tan terrible al fracaso miedo que llega junto con los dos compromisos que tiene encima. Sí, Fernando teme pero es incapaz de admitirlo abiertamente. Entonces se mofa de sus temores y recurre a lo único que tiene a la mano para resolverlos, los consejos de su ‘mejor amigo’. Omar, lamentablemente, está aún más vacío que él pues ni siquiera se ha preguntado si la vida puede ser otra cosa que jugar a seducir cuanta mujer se cruce en el camino. La ruta que toman es oscura, caótica y llena de adrenalina, siempre en el riesgo, siempre en el borde de cometer errores graves. Algunas veces se salvan, otras no y comienzan a hundirse. El hundimiento financiero es contundente. Por si fuera poco, Fernando también se hunde sentimentalmente, su inminente boda se convierte en una carga en lugar de ser un hecho esperado y feliz. El optimismo con el que comienza la historia va decayendo pero no la risa pues él y Omar ironizan sobre los acontecimientos y, por medio de esa ironía y del sarcasmo tratan de interpretarlos según vienen, tratan de comprender y de planear, de controlar la situación. Algo poco menos que imposible. La vida de Fernando se hubiera salido de cauce desde el principio de la trama de no ser por la aparición de Leticia. Lety le ofrece a este hombre una especie de respiro en medio de la vorágine en la que está metido. Llega a salvarlo de la debacle financiera pero también llega a mostrarle una manera nueva de ver las cosas. Lety ríe y Fernando aprenderá a reír junto con ella. La risa de Leticia es optimismo e ilusión ella es una mujer que sabe reír sin malicia y con auténtica alegría. La sonrisa de Lety le proporcionará a Fernando una manera distinta de ver el mundo. Se ganará el corazón de él y lo hará conocer el amor, el amor feliz y sincero el amor transparente y esperanzador pues ambos llegarán a creer que ese amor puede ayudarlos a vencer cualquier obstáculo. Con Lety, Fernando es capaz de desvelar su verdadero rostro. Aprende a quitarse la máscara pues con ella no teme, se sabe protegido, respetado, amado a pesar de sus debilidades. Y con Lety, descubre que la risa también puede ser felicidad. Esto no es poca cosa, su historia con ella le hace replantearse completo. Se da cuenta de que había colocado a la empresa encima de sí mismo y de que no conocía el amor, el “de a de veras”. Se convence además de que no esta dispuesto a inmolarse por Conceptos, que primero estaban él, Lety y su amor. Pero Fernando había acercado a Lety fingiendo enamoramiento. Él y Omar creyeron poder engañarla para que les ayudara incondicionalmente. Le tendieron una trampa y la perversión con la cual inició el cortejo se revierte un día: ella descubre el engaño. A partir de ahí se termina la risa clara y franca de Lety para dar paso a la sonrisa sospechosa, decepcionada y amarga. Lety comienza a jugar un juego nuevo que desestabiliza el de Fernando y Omar. Ésto sí representa un desastre pues Fernando pierde por completo el piso, ya estaba enamorado y al creer perder a Lety, conoce la desesperación que sólo puede sentirse cuando la vida se le va a una persona de las manos. Ahora Fernando ríe con desesperación, se mofa de sí mismo al verse a merced de la angustia. A pocos días de la junta de Comité dice a Lety: “¡Este es el nuevo Fernando, el que usted ha creado! Abre los brazos y se exhibe. Está ebrio y se burla de su pobre condición, de ser un hombre que sólo tiene al alcohol para paliar el dolor de saberla lejana, que se siente abandonado, traicionado, completamente perdido. Un rato después se liará a golpes con Tomás. El encuentro podría haber terminado sin mayores incidentes o tal vez habría llegado hasta la discusión acalorada pero se salió de control porque Fernando enfrentó su frustración y coraje burlándose del hombre que tenía frente a sí. Lo ridiculizó a tal punto que Tomás decide darle una lección, físicamente es muy inferior a Fernando pero, éste al golpear a Tomás sin misericordia pierde la batalla. No importa que sea superior con los puños, pierde porque se muestra como lo que es, un hombre incontrolable e impío.

Al mal tiempo, una sonrisa.

Después de la junta de Comité y de que todos lo abandonan, Fernando no deja de reír. Claro que ahora su risa está inundada de lágrimas. Va de bar en bar contando su tragedia y nos hace reír con ello. Yo me sorprendí de mí misma al percatarme de que estaba acompañando con risas la inmensa tristeza y la soledad alcoholizada de Fernando Mendiola. Cuando llega a Acapulco ironiza con la lancha que detuvo su marcha y se da cuenta de que está fuera de lugar gracias a esa ironía con la que ve su situación. Luego, en el bar embroma al barman pero también se mofa de la concurrencia, Fernando provoca a los parroquianos al hablarles con sorna y desprecio… ¿qué consigue con ésto? Que lo muelan a golpes. Comienza riendo y acaba casi muerto. Ironías de la vida. Fernando sobrevive a los golpes del bar pero a lo que casi no sobrevive es a la llegada de Aldo a Conceptos. Los argumentistas no sólo le ponen al rival en la cara sino que lo llevan a hacer unas rabietas impresionantes donde se exhibe terriblemente, provoca pena, desesperación se expone a la burla y la humillación. Se carcajea como nunca y sin embargo, ese gesto es todo menos alegría. Es desesperación y sufrimiento incomprendido. Ahora son los otros personajes de la telenovela los que se ríen de él sin piedad. Podría parecer imposible que recupere la simpatía de sus compañeros de telenovela y la audiencia, pero logra el milagro. Renace. Se va de viaje y los nuevos aires le dan fuerzas, al regresar a Conceptos es un hombre que, antes que nada, desea limpiar su vida. Así se lo dice a Marcia cuando termina definitivamente su relación. Regresa de NY un poco más templado y hasta optimista, sonríe de nuevo. Si bien la situación con Lety parece no tener arreglo y con ello renace la desesperación en su alma, ésta ya no lo rebasa. Inclusive tiene momentos verdaderamente encantadores, como aquel donde le dice a Lety que ella debe inaugurar la Expoferia: Fernando le sonríe dulcemente, la mira a los ojos y le dice que salga a demostrar de lo que está hecha. Y Leticia, luego de esa plática, recuerda, con una sonrisa en los labios, que ella se enamoró de ese Fernando. Un Fernando maravilloso, capaz de transformar la angustia en alegría. Luego de la lectura del diario de Lety y de la plática entre ella y Marcia parece que la felicidad regresará a nuestro personaje, ésto no sucede y lo que es peor, ella decide intentar una relación con Aldo. Fernando entristece pero ya no es el mismo tipo vacío y débil del principio de la trama, se ha fortalecido y llenado de amor. Se ha purificado también, sólo caben generosidad, entrega y bondad en él. Aunque ahora ríe amargamente, como cuando se llama a sí mismo “Casanova de historieta”, esa mueca sonriente dibujada apenas en su rostro le recuerda que él se equivocó demasiado como para esperar volteretas milagrosas. Y no sólo le da libertad a Lety sino que respeta sus decisiones por más dolorosas que le resulten. Además, Fernando se refugia en la escritura, hace de su diario el lugar donde puede reflexionar sobre sí mismo. Y escribe con humor, porque claro, él mejor que nadie sabe que riendo también se pueden dilucidar asuntos serios. Como este de ser un “Casanova fracasado”. Hacia el final, la vida de Fernando Mendiola se entristece día con día pues la boda de Leticia y Aldo se acerca inminentemente. Aún así sigue riendo y haciéndonos reír como cuando descubre el juego Lety-Aurora. Sólo él puede reaccionar así, entre brincos, carcajadas y gritos para, inmediatamente después, reflexionar a cabalidad sobre la dimensión real de la situación y sus consecuencias para él y el resto de los personajes. Por otro lado, sólo él puede proponer que Leticia se ría de su situación cuando Aldo descubre a Aurora, Fernando la acompaña y la cobija con su mejor rasgo, la capacidad de sonreír hasta ante la tragedia más grande.

Sí, Fernando también ríe de felicidad.

Las telenovelas proponen cerrar ciclos y en el último capítulo de LFMB Fernando pasa de alegría por recuperar Conceptos y devolverla a su padre, a la tristeza de dejar todo para no estar cerca de cualquier cosa que le recuerde a Leticia. La despedida de Lety es todo tristeza pues esta vez el adiós es definitivo, sólo volverá cuando pueda volver a sonreír y eso será si la olvida ya que no puede compartir la vida a su lado. Aunque en principio parece tarde pues él va al aeropuerto y luego a Río, Leticia cancela su compromiso con Aldo, admite amar con toda el alma a Fernando Mendiola y va tras él. Al fin se reencuentran en el lugar donde hicieron el amor la primera vez y ya junto a ella vuelve el Fernando ocurrente y risueño, ese que todo lo propone entre risas y que contagia con su alegría a los demás. Regresa la luz al personaje porque ha alcanzado su más caro sueño: el amor de Leticia Padilla Solís. Fernando le ha dado la vuelta a su vida y ahora ríe de franca alegría, confía en que de ahí en adelante será sumamente feliz. Tanto que ríe despierto y a ojos cerrados, ¿se fijaron que no abandona su sonrisa ni cuando siente a su esposa con los labios fuera de la Catedral de Monterrey? Y mucho menos cuando le hace el amor -en pantalla- por tercera vez. Esto es así porque la risa también puede ser una forma de aproximarse al mundo, de sentirlo, de criticarlo, de vivirlo la oportunidad maravillosa de presentarse el mundo en otro tono, para, riendo, comprender cómo opera y cómo se le puede vivir a propio modo.

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2 Replies to “La risa de Fer Mendiola.”

  1. ME ENCANTO…. COMO SIEMPRE GUADALUPE ESCRIBES ESPECTACULAR.

    Tu analisis sobre Fernando Mendiola y su risa, me encanto. En verdad este personaje nos cautivo, el llevo consigo sus culpas las acepta desde el primer momento. Su encanto nos atrapa, a pesar de lo reprochable, ese encanto de Fernando Mendiola al reirse de si mismo y de las circunstancias, nos hizo quererlo, no solo por galan (que de eso le sobra) sino po su habilidad de reconocer sus faltas, reflexionando, cambiando pero no dejando de ser ese hombre encantador capaz de reirse aun ante las situaciones mas dificiles.

    Aprendio a amar y nosotros aprendimos tambien a amar junto a el, para mi, el cargo con la novela al final, de los protagonicos fue el unico personaje que cambio y se supero. Con Leticia desgraciadamente en la practica no ocurrio realmente, porque como tu muy expones en un articulo anterior siempre estuvo bajo la sombra de San Alga, no brillo con luz propia.

    Pero Ferny, se levanto como ave Fenix, con cada risa suya, nosotras tambien reimos, vivimos su crecimiento su transformacion, y tambien vimos manisfestarse al niño grande hermoso que llevaba en su interior. Definitivamente Fernado Mendiola me enamoro, lo admito.

    Gracias por compartir este escrito ta especial, te quedo buenisimo, y te felicito por este espacio, excelente, me gusta muchisimo.

    Saludos desde Venezuela…

    Linda

  2. Algo sobre la risa, Fer, Lety y ciertos momentos…

    El otro día cuando TLF pasó la parte del cumpleaños de Leticia, yo no recordaba de cuando la vi por XEWTV que cuando Fer llega a la mañana se burla de la cruda de Celso. La ironía que Fer usa hacia Celso motiva que Leticia se ría muy genuinamente. Automáticamente Fernando la mira, entre asustado y aprehensivo, y ella también le dedica su mirada. Por lo mismo me ha quedado la duda si esa risa no le “recordó” a Fernando algún “cierto instante” de la noche previa…

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