FERNANDO: ENTRE EL DEBER Y EL DESEO.

La lucha interna de Fernando Mendiola consigo mismo nos ha ocupado buen espacio de discusión de unas semanas a la fecha. Con la aportación de varias de las foristas hemos visto cómo eso que trae Fernando adentro es muy fuerte, tiene múltiples manifestaciones y se va desvelando entre líneas durante toda la telenovela.
Luego de leer las aportaciones de Luciana (en lafeamasbellaonline.tk) sobre la aparición de Eduardo en la trama me quedé dándole vueltas al asunto y llegué a un pensamiento: los dos mejores amigos de Fernando son las personificaciones de su lucha interna, una batalla campal entre el deber y el deseo.

De entrada, conocemos a Fernando acompañado de su inseparable Omar Carvajal porque la trama así los plantea pero con la llegada de Eduardo logramos poner en perspectiva tanto a Fernando como a su mundo pues Lalo propone una versión crítica de todo y nos ayuda a ver mejor cómo está planteado el protagónico de LFMB.
Omar representa el deber. Las obligaciones con la autoridad (para Fernando su papá, principalmente); el cumplimiento de los designios hasta de los difuntos de la familia (su boda con Marcia, el máximo deseo de Julio y Susy Villarroel); los compromisos con la empresa, con la Presidencia y esa eterna pugna con Ariel donde sólo se trata de ganar a costa de lo que sea, así el más afectado sea uno mismo…
Eduardo presenta el deseo. Trae consigo aires de libertad porque el deseo como fuerza de vida es eso, energía, vitalidad e imaginación; es incontenible, inasible, impredecible. Con Lalo comienza a escucharse la voz interna de Fernando (esa fascinación con la que describe cómo su amigo sí encontró el amor habla de su propia búsqueda hasta ese entonces fallida); él mismo comienza a dilucidar el precio tan grande que traerá venderle su alma al mundo; cómo no desea morirse por dentro a cambio de ser aceptado como hombre adulto y maduro por su familia y su prometida, etc., etc., etc.. Lalo siguió su propio camino y le está ofreciendo a Fernando el conocimiento de la posibilidad… conocer lo posible puede entonces transformarlo en sueño y de ahí, tal vez, en realidad.
Y así como Fernando por dentro lucha entre deber y deseo, Omar y Eduardo se confrontan en escena. Omar no tolera a Lalo y hace berriches, reproches, atosiga, amenaza. El Deber en millones de ocasiones se cumple bajo cohersión. Omar sabe que sólo por el lado de desvelarle a Fernando el infierno en que se convertiría su vida si no hace lo que “debe hacerse”, es como puede convencerlo, contenerlo, acallarlo… hacerlo seguir con los planes.
Lalo no procede así. Él conoce a Omar y no va a desenvolverse en sus terrenos. Eduardo propone otra vía, habla cara a cara con Fernando, le cuenta su experiencia, lo emociona y lo conmociona con su felicidad personal… con esa vida libre, sin ataduras; con esa amistad tan franca y tan alegre con el Cuartel al que dibuja; con la preciosa historia de Ingala, su mujer. Eduardo ofrece esperanza, luz, vida pero para llegar a esa felicidad uno ha de reflexionar, de saber qué se desea de la vida y entonces, actuar en consecuencia…
Porque el deseo es acción y el deber… para Fernando la muerte. Tan es así que sigue su “deber” y fracasa de todo a todo. Pero, afortunadamente para él, Eduardo apareció justo a tiempo, le permitió a Fernando dudar, preguntarse, darle cabida al deseo en su vida y perderse en Leticia para descubrirse vivo. Es más, de no haber sido así, tal vez la primer noche no habría ocurrido tal y como ocurrió ni habría desatado las consecuencias que desató tanto en Fernando como en Lety… me aventuro a decir. Ustedes dirán si -como decimos por acá en México- “voy bien o me regreso”.

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4 Replies to “FERNANDO: ENTRE EL DEBER Y EL DESEO.”

  1. Vas tan bien que sólo te vas a frenar si se acaba el asfalto!! Tú mientras le sigues, que vas muy bien… O al menos si erramos el rumbo, seremos dos para compartir el fracaso. Digo, por que yo pienso, hilvano y desgrano igualito, igualito.

    Como siempre comentamos, hay frases de este Fernando Mendiola que ya no sabemos cuál parte de su personalidad las dice y, menos que menos, con qué intención. “¡Qué poco sensible eres! Acabas de echar a perder mis sueños…” le reclama Fernando a Omar, amargándose su último almuerzo virgen (por que, esa noche, hará el amor por vez primera). Omar lo quiere bajar de esos sueños que cree Eduardo le inventa: Fernando tiene dos realidades y ninguna es compatible con lo que Eduardo pondera de Ingala. Interiormente, Fernando parece estar buscando a la tercera realidad, a la que en verdad se parezca al ideal (seguramente aquella que describe para el Oraculo de las Diosas y que pretende llevar a cenar al Le Noir por que es su restó favorito). De sus dos realidades Fernando rescata situaciones: con Marcia el sexo es increíble, mejor dicho es lo único que vale la pena; con Leticia tiene su incondicionalidad, su fortaleza y a su vez su debilidad, son cómplices, son compañeros de locuras. Queda más que obvio (como comentamos en el foro) que el problema que Fernando le encuentra a Leticia es su apariencia, todo rige y gira desde ese eje:

    “Me pinchan los bigotes, y no los míos ¡sino los de ella!”, o sea no se queja que Leticia besa mal, sino que le pincha el bozo que bien se podría depilar…

    “Pero yo no estoy loco por ella ni la deseo ¡y menos con ese nuevo look que se hizo!”, o sea que si tuviera un gusto más acorde, le entraría sin más olvidándose sus vanas excusas de “es mi asistente, es mi amiga, es mi incondicional…” se la llevaría a la cama sin más.

    Y cuando Eduardo dice, como ya expusimos, que Lety es una mujer de la que uno podría enamorarse de verdad, Fernando chilla “sí, si no fuera tan fea” y critica nuevamente lo que la envuelve. Digo, viene de la noche anterior de darse cuenta que hay sensualidad debajo de todo eso, brotando, emergiendo. Y lo digo por lo que le comenta a Omar con anterioridad, que Lety estaba como “ca…(chonda) ja… (jacarandosa) ca… (liente)” finalizando con la descripción de “chenchual” (sensual).

    La Real Academia Española distingue ‘sensual’ por:

    Se dice de los gustos y deleites de los sentidos, de las cosas que los incitan o satisfacen y de las personas aficionadas a ellos.

    Repito, desde el primer beso Fernando jamás se quejó que Leticia besase mal. Y es más, en el coche cuando salen de casa de Lety a buscar qué encuentran abierto, vemos que Fernando entorna los ojos cuando ella le besa por debajo del lóbulo. En ese momento no está pasado de embellecedores (está manejando muy correcto) ni tiene la foto de Paty delante, sus sentidos se están deleitando con ese tratamiento.

    Retomando al tema de que Omar y Eduardo predicen lo mismo con diferente intención (Omar, coaccionando a Fer para no perder el patrimonio; Edu, coaccionando a Fer para que pueda ser feliz). Incluso llega un momento en que Omar se apiada y le “da permiso” para saltearse la comisión de esa noche: le da la razón, no hay de cómo ir a acostarse con la fea, mejor ni sale. Fer se queda, pensando, maquinando y enseguida lo contradice: “Ojalá pudiera… pero estaba muy ilusionada” además le estaría dejando el camino a Tomás (o sea que encima está celoso el tipo, es el perro del hortelano).

    Y yo diría que el sumún de todo es lo que dice con la lengua enchilada cuando trata de evitar ir con Lety post la fiesta:

    “A esta hora debe estar todo cerrado, usted ha tomado mucho tequila y… no es lo más conveniente”

    Desglose de la frase:

    A esta hora debe estar todo cerrado –> excepto los moteles, claro. Y no quiero ir al motel, me niego, me niego, me niego.
    Usted ha tomado mucho tequila –> por ende considerando que es la bebida con mayor volumen alcohólico debe haber perdido como mínimo el 90% de sus inhibiciones. Y no quiero estar con una versión suya desinhibida, me niego, me niego, me niego.
    No es lo más conveniente –> ¿Para qué no es lo más conveniente? Dudo que sea el hecho de que Erasmo la vaya a cachar fuera de la casa, tampoco que el tema del alcohol por que él ha manejado con peores volumenes encima… ¿No es lo más conveniente por que va a pasar lo inevitable? ¿No es lo más conveniente por que él piensa seguir “de manita sudada”? ¿O no es lo más conveniente por que olfatea que existe una realidad demasiado tentadora que lo espera tras el horizonte?

    Cuando Leticia decreta en el bar que ella le va a curar el malestar, Fernando está muy ávido y como niño pregunta “¿Cómo?”… Es Nando que está esperando que lo rescaten, y Padilla cumplirá su decir: “Con mis besos”.

  2. Me gustó tu reflexión. Como siempre acertada y concuerdo 100% con ella, así como todas las que has hecho a lo largo de la novela.
    Me gusta la manera en que llevas las cosas, como las analizas, seguro que se van a seguir presentando temas para tratarlos. Gracias por compartir tus reflexiones

  3. Es que yo me los imagino asi como los ponen en las chiquilladas..uno a cada lado de Fernando…uno vestido de Angelito y al otro de diablito…ahi en los hombros de Fernando..diciendole cosas al oido, uno tratando que obre para bien, tratando de que encuentre la felicidad y el otro insitantdolo al mal…aunque mi querido diablito Omar quiza en el fondo creia que obraba en bien de Fernando y de conceptos lo unico es que el nunca se puso a pensar en el daño que le hacian a terceros por tratar de conseguir su tan esperada meta…

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