DOS TEXTOS, DOS LECTORES: De la carta para Armando al diario de Betty.

Las telenovelas son espacios donde un gran número de gente converge para entretenerse, para distraerse de lo cotidiano, para presenciar emocionantes aventuras de personajes de ficción, pueden ser vistas para simplemente pasar el rato aunque, en ocasiones, su público las sigue para entender la vida, su propia vida. En ocasiones se dice que la telenovela cuenta la misma historia pero de diferentes maneras y en la manera de entramar la telenovela es que está su éxito, su capacidad de atraer público. Muchas de ellas son escritas por hombres y mujeres de poco oficio que calcan las viejas historias o se inventan cualquier cúmulo de anécdotas con el fin de hilarlas para sumar capítulos y justificar su permanencia en un equipo de producción determinado. Sin embargo, hay telenovelas salidas de mentes geniales, como las de Fernando Gaitán.
En estos momentos me asombro de la capacidad de este escritor de tejer una gran historia pues al ver una de las versiones de “Betty, la fea”, puedo reflexionar sobre cómo esta telenovela puede analizarse desde una dialéctica de luces y sombras. Los personajes son piezas de un ajedrez que se mueven entre estas dos categorías fundamentales y dan forma concreta a la lucha entre Luz vs. Oscuridad, las cuales entablan un duelo a muerte a lo largo de esta historia desarrollada por el libretista colombiano.

Una mujer-luz se enamora de un hombre-oscuridad y va relatando para sí misma todo lo que su inocencia, su alma noble y su bondad le dejan interpretar de ese hombre que tiene frente a sí. Escribe un diario donde va dejando pedazos de su alma limpia y de sus experiencias con él y dentro de la empresa donde trabaja. Su labor es como la de Ariana, la eterna tejedora, mínima pero constante, labor que va dando consistencia de palabras a cada experiencia de su vida.
El hombre-oscuridad también se hace una imagen propia de todo lo que le acontece y, por supuesto, de esa mujer luminosa que un día irrumpió en su vida y a la que decidió enamorar para salvar su empresa. La enamoró para garantizar su lealtad y su incondicional ayuda en cuestiones financieras.
Este hombre no escribe, él pronuncia y discurre los acontecimientos junto con una entidad en apariencia de espejo: su mejor amigo. Sus sombras se diluyen tan pronto como él cree que puede olvidar sus acciones y las posibles consecuencias que éstas lleguen a tener. Aunque su supuesto espejo si escribe: primero hace tarjetitas con frases de cajón para regalarle a la mujer que han decidido enamorar falsamente y después, redacta una cuartilla donde exhibe los hilos de la farsa.
Tenemos entonces, dos escritos muy distintos: el primero luminoso y amoroso, el segundo oscuro y ruin. Ambos van por la telenovela abriendo su contenido a diferentes lectores quienes los van interpretando a su manera, les van dando usos diferentes y les van otorgando pesos mayores o menores en las decisiones que tomarían después de leerlos.
Sin embargo, cuando los protagonistas de la historia leen, cada uno en su momento, el texto hecho por su contraparte, las consecuencias de estas lecturas son radicales, la telenovela se cimbra completa y se replantea para deleite del espectador que se convierte en eso, en un ser expectante. Cabe aclarar que ambos textos están, en teoría, vedados a los ojos de quien los leerá. Ella abre un paquete para él y encuentra la cuartilla donde se describe la trampa en la que cayó. Él busca en la oficina de ella una cosa y encuentra el diario donde se relata el mismo engaño pero desde la óptica de la mujer víctima de éste.

Ladies first.
Aquella mujer maravillosa y honesta abre un sobre y encuentra una cuartilla atroz. El contenido de esa carta representa para ella una puñalada en el corazón. Aquellas líneas son tan feroces que se rehusa a creerlas, todo es tan burdo que ella no puede sino desear se trate de una broma. Lamentablemente, aquello fue escrito muy seriamente y exhibe cómo ella ha sido parte de un juego perverso planeado por su jefe y por el mejor amigo de éste. Pero hay algo más, así como no estaba pensado que ella descubriera la trampa, tampoco está considerado que ella es un ser humano con sentimientos y deseos. En esa carta ella no es nada, nadie, simplemente no existe. Es la pieza clave pero sólo es en la medida en que resulta útil, en cuanto deje de serlo, será desechada.
Ella lo había entregado todo, profesional y emocionalmente. Se había entregado a la empresa y a su jefe sin reservas. Decidió confiar en él y se consideraba la persona más importante de su vida. Sin embargo, en unos cuantos minutos cambió radicalmente toda su percepción de las cosas y, a raíz de ello, aunque lo que más desea es huir de aquello, decide sobreponerse y comenzar a jugar su propio juego dentro de aquel que fue planeado para ella. Y así como ella fue burlada, comenzará a engañar a sus verdugos.
Esta decisión tendrá consecuencias definitivas en el rumbo de la trama. Esa mujer-luz se siente tan humillada e indignada que cede ante su propio dolor y comienza a planear venganza. Inicia un camino por rumbos de sombras, oscura ruta que pronto la arrastra hacia un abismo, llevándose con ella a su jefe y a la compañía entera. Al ser ella la pieza clave del juego, sus movimientos cargados de desesperación afectan todo. Lo personal y lo laboral están entretejidos muy complicadamente y de su equilibro depende el inestable balance de la empresa. El resultado: la locura de los directamente implicados y como consecuencia de ésta, la debacle de empresarial.
Desde que ella mira cada acontecimiento con la clave proporcionada por la carta busca entrampar a sus verdugos, los hace sospechar y, aún más, temer ver sus peores pesadillas convertidas realidad. Día a día ella va enloqueciendo de dolor y de rabia por haber sido y seguir siendo utilizada para propósitos financieros con el argumento del amor. Al mismo tiempo, el jefe y su amigo también enloquecen de desesperación, confusión y temor.
Ese juego del falso amor comenzó por miedo, por el inmenso temor de fracasar y sufrir la humillación al admitir ese fracaso. El presidente de esa empresa es irresponsable, inmaduro y sin escrúpulos; una persona que traspasa los límites con la esperanza de poder burlar las consecuencias de sus transgresiones. Pero, en una telenovela nada queda impune, las sombras producto de sus acciones lo rebasan y, por ende, cae en su propia trampa. Se enamora de la única mujer a la que creyó inofensiva, se engañó pensando que era imposible encontrar algo hermoso en ella y, ¡oh, sorpresa! se topó que el amor existía y que tenía el nombre de esa maravillosa mujer.
Al conocer el amor, él se involucra a tal punto que, cuando ella comienza a moverse por su cuenta y a desbalancear el delicado equilibro de la trampa, él termina por olvidarse de la empresa para concentrarse en lo que le pueda pasar si ella deja de amarlo. Inclusive, llega a creer que fue así, que ella lo cambió por otro y que no tiene nada qué hacer. Se rinde y, completamente avasallado, ruega la salvación del fracaso profesional en memoria de lo que alguna vez existió entre él y ella. Siquiera eso. Siquiera salvar la empresa aunque ésta haya dejado de importarle en lo más mínimo.
Cabe hacer notar que todo esto es una tortura íntima. Ella llora y se siente morir en soledad: encerrada en su oficina, tras la puerta de su recámara o en los pasillos, donde nadie pueda verla. Su jefe y el amigo de éste se concentran en debates para desahogar el desasosiego, discuten en el interior de las oficinas, donde sólo ellos puedan escucharse, escondiéndose del mundo exterior. Sin embargo, las consecuencias de los desacuerdos entre los tres involucrados sí afectan al resto de la gente de la empresa. Conforme ellos van llegando al límite de su resistencia se acerca una junta directiva crucial en la cual se desvela el fracaso de la gestión del presidente de la empresa y las maniobras que él mismo llevó a cabo para ocultar el verdadero estado de cosas. Además de que el romance entre el jefe y su asistente sale a la luz para hacer más cruda la realidad a la que el resto de accionistas debe acostumbrarse.
¿Quién hace las revelaciones? Ella. Sabe que se hundirá luego de hacer saber a los socios de la empresa el estado real de las cosas y su participación en el enorme engaño a todos ellos pero sabe también que no caerá sola. Derribará por sorpresa a sus verdugos pues no son dignos de ninguna consideración, después de eso, ella podrá irse, cosa que hace; mientras que ellos, por el contrario, tendrán que quedarse a afrontar las consecuencias de sus malos manejos y la ira de los defraudados miembros del comité. Entonces comenzará el verdadero infierno para los dos.

A continuación, los caballeros.
Pasa el tiempo y nuestra pareja sigue enamorada pero a distancia. Las circunstancias han dado una vuelta radical pues ella debió regresar a la empresa pero ahora es quien lleva las riendas y él es un empleado más. Están a pocos metros uno del otro, se ven diario, trabajan para saldar las deudas en las que él metió a la empresa… pero es imposible que hablen de sus sentimientos, que vuelvan a acercarse aunque sea un poco. Aunque él ha intentado aproximarse y abrir su corazón, la barrera de la desconfianza levantada entre ambos es muy grande. Ella está firme en no ceder, no cree en él y por ello intenta olvidarlo.
Él está seguro de su amor por ella, al sentirla perdida casi muere (literalmente) y su esperanza no ha desaparecido del todo porque piensa que convencerla de su amor es cuestión de tiempo y de paciencia. Él sabe que ya no es el mismo inconsciente, mujeriego e irresponsable que jugó con su asistente, tiene muy claro cómo es el amor de verdad y el compromiso personal que lleva consigo y está seguro de que ella podrá constatar esos cambios, cree que sólo es cuestión de tiempo. Ha aprendido el valor de la constancia y cree que ella no tiene a ningún prospecto en el horizonte por lo cual, sólo debe esperar… hasta que aparece un hombre extranjero y sin compromisos, quien, desde luego, se siente atraído por nuestra mujer-luz.
Entonces, renace la desesperación que conoció cuando recién ella lo dejó luego de delatarlo. Con la aparición de ese hombre se reaviva el miedo de perderla para siempre. La desesperación y el temor no son buenos consejeros pero son los resortes que llevan a nuestro hombre-oscuridad a dejar la espera pasiva y le mueven a actuar. Trata de recordar cada rumor, cada aviso, cada frase donde ya se hablaba de ese “otro” y de la importancia que pudo y aún puede cobrar en la vida de esa mujer, la única mujer por la que él está dispuesto a lo que sea… con tal de recuperarla.
Entra a la oficina de ella, violando la regla principal de la nueva relación jefa-empleado: la distancia. Ella, cuando volvió a la empresa fue muy clara, él podía quedarse con la condición de no acercársele bajo ninguna circunstancia. Y él tuvo que aceptar pues era eso o nada. Ahora bien, el nervioso y desesperado galán de telenovela entra a la oficina de ella y hurga entre sus cosas hasta que encuentra algo que le resulta interesante: su diario. Y lo saca de ahí sin que ella se percate.
Comienza a leer ese cuaderno tan ajeno y que a la vez le atañe tanto y hay una frase que, considero, puede resumir la experiencia que vivirá: ‘”No se si estoy a las puertas del cielo o del infierno…” Si este hombre creía haber conocido el límite del sufrimiento está muy equivocado pues lo que le espera es justamente el infierno al percatarse del tamaño del cielo que tuvo al alcance de su mano y que él y su amigo destruyeron impune y cruelmente.
Mientras tanto, la ahora presidenta de la empresa y su amigo extranjero viven un reencuentro feliz durante el cual, él le propone trabajo y la posibilidad de una nueva relación de pareja lejos, muy lejos de la empresa donde ahora trabaja, de sus problemas y de su gente. Van a casa de ella a hacer las presentaciones con la familia y luego salen por ahí a pasar una velada feliz. Ante ella está la puerta de una vida nueva, llena de luz, por fin, un horizonte luminoso se abre ante sus ojos.
En el encierro de una oficina, ese diario le descubre palabra por palabra al aprendiz de “Príncipe Azul” que él era todo para aquella mujer. Mientras que ella casi ni existía para él, él era la vida para ella. Aquella mujer sólo tenía amor, optimismo, ternura y deseo por él. Puede verse a sí mismo convertido en un ídolo hecho de honestidad, valentía y capacidad de entrega. Ídolo que sólo existía por el éxito del engaño, porque él resultó el burlador perfecto.
El espejo que le ofrece cada página es desgarrador, lenta, muy lentamente este hombre puede ver las enormes consecuencias que tuvo para ella el haber descubierto la trampa. Él sabía que la había lastimado, pero jamás imaginó el grado de destrucción provocado en esa alma noble y limpia al saber lo profundo de su engaño. Y ahora, enamorado, sufre indeciblemente por leer la crónica de la destrucción de la única mujer a la que había logrado amar. Después de eso, él piensa que morir sería lo mejor pues no le alcanzaría la vida para resarcir el daño hecho, simplemente, el peso de la culpa y el dolor son muy grandes. Además de que no ve esperanzas para él, el daño es tan profundo que parece imposible reconstruir algo entre ellos dos.
Aunque a cada momento cree que no soportará seguir leyendo, continúa hasta que sufre una interrupción. Su amigo, aquel con quien urdió la trampa osa tomar el diario. Pero no sólo eso, se burla de lo poco que alcanza a leer. Para el “Príncipe Azul” esto resulta la gota que derrama el vaso, ya no eran los mismos inseparables compadres del principio pero, a pesar de sus desacuerdos, se llevaban relativamente bien. Sin embargo, ver la sorna con la que este hombre repasa las palabras de su amada hacen que el protagonista de esta historia se vuelque sobre él comenzando por golpearlo. Se hacen de recriminaciones mutuas las cuales sólo muestran el gran abismo que hay ahora entre los dos pues la postura de ambos ante lo sucedido es radicalmente opuesta. A nuestro hombre-oscuridad lo sucedido la ha cambiado la vida, a su “amigo” no le ha conmovido absolutamente para nada. El resultado, la ruptura definitiva entre ellos y el abandono de la empresa de ese “amigo incondicional” del “Príncipe” de la telenovela.
Luego de eso sigue la lectura y es elmismo diario, en sus frases finales le ofrece a su lector una luz, le devuelve un poco de vida. Él lee que ella aún lo ama, que no está muerto todo por lo cual, decide enfrentarla, hablarle de su amor, hacer lo imposible para convencerla de que ellos dos son el uno para el otro. Pero debe atravesar una barrera de plomo, las secretarias de la empresa.
Nunca como entonces uno puede ser testigo de que una compañía de grandes dimensiones no se mueve por los altos ejecutivos que la presiden sino por las secretarias de éstos. Son ellas las que en realidad deciden lo que puede suceder o no en esas oficinas. Este hombre-desesperación pide, grita, insiste, encara y suplica a las secretarias por llegar a aquella mujer, por una llamada tan solo. Nada. Le es imposible acceder pues las secretarias, amigas de su amada, han jurado no comunicarla ni decirle a él dónde está.
Pierde toda esperanza de ayuda y decide ir a casa de ella a esperarla hasta lograr verla. Sin embargo, con sus ruegos inútiles y sus ires y venires infructuosos en apariencia, logró conmover a una de las secretarias, la mayor, quien se da cuenta de que ese hombre no pregunta por la presidenta de la empresa sino por la mujer y que su angustia no es por el trabajo sino por el corazón. Entonces, en privado, le dice a este hombre que encontrará a su amada en su casa y que vaya a su encuentro, que luche por ella.
Él está dispuesto a todo. Su carrera ahora es contra-reloj. Llega por fin a casa de la mujer luminosa y no la encuentra pero convence a su madre de decirle dónde está. Se jugará la última carta: enfrentarla y decirle todo lo que siente de una sola vez; así sea frente a su nuevo amigo como de hecho sucede y así sea confesándole haber leído el diario, lo cual representa el acabose pues después de eso ella solo le dice: “no quiero volver a saber nada más de usted.”
Frente a la audiencia que abarrotaba un bar y luego de haber abierto el corazón y la vida ante ella, queda completamente solo sin esperanza ni consuelo posibles. No hay otra oportunidad, todo se terminó entre ellos y por ende, la vida deja de tener mucho sentido para él.
La empresa misma ya no le importa tampoco. Tiene una excelente presidenta y saldrá adelante sin él, por lo cual, decide irse. Al día siguiente, ella aparece anunciando su renuncia pues luego del encuentro en ese bar, está demasiado afectada y no quiere ni estar remotamente cerca de aquel hombre. Aunque no se irá, él se adelanta y le dice que se renuncia a todo, a la empresa y su amor. Se acabó la lucha y para él es tiempo de resignarse y de tratar de olvidar.
Es el adiós, su adiós.

Aunque ya tenía demasiada evidencia de que ese hombre la amaba de verdad y de que ha cambiado mucho con relación al que era cuando ella lo conoció, nuestra mujer-luz prefiere dejarlo ir. Piensa que es lo mejor para los dos, que ese amor mutuo nació de un error y merece dejarse morir, por ello, no hace nada por detenerlo… hasta que la mujer con quien él estuvo comprometida habla con ella.
Es una plática muy dolorosa para ambas pero siempre basada en la honestidad mutua. La antigua prometida del “Príncipe azul” le hace ver a la protagonista de la telenovela que el amor de él fue, es y será verdadero. Hasta que escucha de los labios de su rival que él había quedado atrapado en su propio juego y había descubierto el amor en ella, encuentra lo que requería para recuperar la confianza. Era lo que esta mujer-luz había deseado desde que descubrió aquella carta y es lo que la hace estar dispuesta a re-encontrarse con él y tratar de desbaratar la enorme distancia que se levantaba entre los dos. Sale a su encuentro y con una palabra detiene su partida, le devuelve la vida y se la devuelve a sí misma, todo puede renacer ahora. Ellos está juntos, esta vez, para siempre.

Y son dos textos los que separan y unen, son los textos de cada uno de los amantes leído por su contraparte los que vuelcan la telenovela y traen primero, sufrimiento y separación; después reencuentro, confianza y felicidad.

¿Apoco no es genial Fernando Gaitán?

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5 Replies to “DOS TEXTOS, DOS LECTORES: De la carta para Armando al diario de Betty.”

  1. ¿Qué te puedo decir? Me encantan tus análisis, me encanta descubrir nuevas cosas de la telenovela en tus escritos que ni con todas las veces que la haya visto había notado. Gracias. Ah, y aprovechando je je je ¿cuándo sigues con tu RENACER, o acaso seguiste en alguna otra página?
    Saludos 😀

  2. Pues no, no seguí con RENACER… ni en el Foro ni en otro lado 😦 Es una asignatura pendiente, aunque no sé cuándo podré continuar porque tiempo es lo que menos tengo actualmente.
    Saludos y gracias por el comentario.

  3. Hola Guadalupe!
    Me encantan tus analisis, son maravillosas!
    Y todavia piensas en darle continuidad a Renacer? Es una historia tan hermosa, como nadie jamas lo ha hecho. Sigo con esperanzas de volver a leerte, aun mismo despues de tanto tiempo. Ojala te animes y encuentres un momento para retomar el fanfic.
    No se si vas a leer mi comentario, pero te dejo mi suplica, jejeje…
    Ps.: por favor, no haga caso de mis errores de ortografia, pues no hablo españo muy bien…

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