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Archive for the ‘Café con aroma de mujer’ Category

Aunque Fernando Gaitán tarda años en concretar sus historias en la TV, aquí en México se adaptaron al hilo dos de ellas: La Fea más Bella y Destilando amor, son las versiones mexicanas de Betty, la fea y Café con aroma de mujer… El libretista colombiano (quien es en parte responsable de que estemos hoy reunidos en este foro) escribe sus historias primero en una especie de novela corta de entre 80 y 100 pags. donde construye la trama pero también a sus personajes. Tiene siempre varias historias en el tintero y las somete a consideración de la televisora que las producirá. Una vez aprobado el proyecto de melodrama hará los guiones correspondientes, siempre con un ojo en la audiencia y sus respuestas, por eso termina escribiendo pegado al aire, es salvaje este ritmo y si la cosa pega se llegan a “acalambrar los dedos” de nervio como dice él, pero así es como trabaja. Esto lo se por varias entrevistas que he leído y que he llegado a ver en TV.

Don Iván Vallejo
A raíz de una conversación en el foro lafeamasbellaonline.tk me puse a pensar en Iván Vallejo. El villano de Café… Y en el proceso creativo de Gaitán luego de leer asiduamente los periódicos. Siguió el caso de un empresario que defraudó a su familia y se fue a la cárcel en medio de un gran escándalo luego de saberse cómo fueron sus maniobras. Ese mismo empresario se puso la soga al cuello de una manera terrible, fue como si quisiera con todas sus fuerzas hundirse y lo logró. Gaitán siguió el caso en la prensa y luego lo puso como el principal villano de su Café… Lo hizo interesado, amoral y sumamente ambicioso. Esos eran sus motores, no era capaz de enamorarse más que del dinero y del poder que otorgaba (o eso creía él).
Iván ansiaba con todas sus fuerzas ser el nuevo líder de la familia Vallejo a costa de lo que fuera. No odiaba a sus parientes, ni tenía ninguna rencilla particular con Sebastián su primo al que termina mandando a la cárcel, simplemente buscaba la oportunidad, la tomaba, le sacaba todo el jugo posible y buscaba desafanarse de las consecuencias. El riesgo era su alimento y lo que le proporcionaba adrenalina a sus juegos financieros, juegos que hacía para desafiar a su padre, con él sí tenía un conflicto, lo consideraba timorato, siempre a la sombra del apellido abuelo… y siempre lejos de él porque al patriarca de los Vallejo siempre le pudo más la tierra y la hacienda (y siempre tuvo debilidad por Sebastián, a quien consideraba su heredero natural).
Iván usaba a las mujeres, de hecho para eso creía que estaban en el mundo, para servirse de ellas. A Lucía su mujer, la hace su esposa porque tenían mucho de ser novios, era una mujer de buena familia, su boda era un acontecimiento que todos esperaban y se supone que ella el daría un hijo pronto. Para eso se casaron, por lo demás no le interesaba nada de ella. Tenía amantes porque se supone que todo gran hombre las tiene y algún placer obtenía de eso pero sin involucrarse con ninguna de ellas. Por la Gaviota sentía simpatía, ella le cayó bien por “brava” desde que lo enfrentó para “pedirle” trabajo en la compañía. Se dio cuenta de que era bonita pero también lista, leal y esas características le servían a la perfección para poder sacar adelante sus proyectos y “embellecer” su oficina, de paso. (Eso es hasta misógino pero qué puedes esperar de un tipo que tiene una madre sin corazón, totalmente utilitarista.)
Según lo veo, Gaviota, al convertirse en su mano derecha, le servía de atractivo para los hombres de negocios con los que trataba. Él no tenía el abolengo del abuelo, ni el carisma o la pasión por la tierra de Sebastián pero se había convertido en el “Benjamín” de los empresarios cafetaleros y contaba en su equipo de trabajo con una mujer brillante y guapa a la que podía presumir por bella pero que también dejaba boquiabiertos a todos con su inteligencia. Pero de eso a quererla o tenerle afecto… para nada. Cuando intenta besarla lo hace porque esa era su costumbre, porque eso hacía con tooooodas sus secres y al rechazarlo, Iván deduce que ella tiene a alguien, alguien a quien ama de verdad. Por eso, termina pidiéndole que no renuncie pues la necesita en el trabajo, ese es el gran amor de la vida de Iván, los negocios. El corazón de ella no le interesa (hasta que se entera de que ella es el amor oculto de Sebastián y entonces, se lo destrozará para separarlos).

De Iván a Aarón: las diferentes versiones del mismo personaje.
Aquí hay varios cambios que los escritores de Destilando amor le hicieron a Aarón Montalvo y no todos me gustan, de hecho, hay algunos que me parecen hasta insulsos. Vi una escena donde Rodrigo le pega un golpe porque Aarón se burlaba de su impotencia (no era la primera vez y hasta hubo otras peleas más aparatosas que esa), luego de esa escena Aarón dice, “esta me la vas a pagar”. Quiere decir que para los escritores tiene que haber un motivo para desear venganza y entonces justificar la trampa que le tenderá a Rodrigo. Es decir que para ellos Aarón no puede ser simplemente un tipo ventajista y amoral, tiene que cargar con el deseo de cobrarse alguna cuenta por pequeña que resulte, sólo así parecen concebir que planee y ejecute semejante traición al primo. O tal vez crean que el público no puede entender que “de la nada” este personaje haga lo que va a hacer con alguien de su propia familia.
Si parece interesarse en Gaviota, creo que es más porque en Televisa el estilo es que todos los galanes terminen enamorados de la protagonista o lo estén en algún momento de sus vidas de telenovela. Iván tiene muy claro que con ella no puede intentar nada luego de haber tratado de besarla y la deja en paz. Ella misma le dice que elija, si quiere asistente o amante y él opta por la asistente, es a quien verdaderamente necesita. Amantes hay miles por ahí.
Algo que noté es que Aarón y Rodrigo se llevan muy bien, hasta con camaradería. Eso sí me gusta porque exhibe la perversidad exacerbada de Aarón. Aquí se ve hasta cuate del primo, lo busca para conversar, lo trata bien, le hace sentir calidez y cuando se sepa lo que hay debajo de la máscara… va a ser fenomenal el cambio de actitud de este malvado, eso sí quiero verlo. Por contra, Iván siempre fue distante con Sebastián y se notaba siempre su antipatía contra su primo por ser el preferido del abuelo. Aquí parece que nada pasa y sin embargo… Aarón es todo un lobo con piel de oveja.

Iván Vallejo y Armando Mendoza: ¿las dos caras de una misma moneda?
Bien, Taniatanfa y yo hablábamos de las similitudes entre Iván Vallejo y Armando Mendoza. A Gaitán le gusta entretejer sus historias de amor con los negocios finalmente es el dinero el que mueve a las sociedades hoy en día y las mueve sin tener consideraciones para lo que sucede en los corazones de los involucrados en asuntos empresariales. Además le sabe a lo financiero por lo que en ese aspecto, sus historias son intrincadas y sorpresivas pero convincentes.
El dinero puede pervertir de una manera colosal y en el caso de ambos personajes su ambición desmedida de dinero-poder los sumirá en un infierno labrado a pulso. Creo que el que se parezcan de entrada tiene que ver con su esencia inescrupulosa y amoral pero hay una diferencia sustancial: mientras que Iván es el gran villano de Café…, Armando es el protagónico de Betty… y creo que para el segundo caso, quiso experimentar con el rol principal masculino no por el lado de la fealdad física sino por el de la mezquindad interior. Gaitán sabía que su telenovela era todo un cuestionamiento al canon telenovelero y por eso hace del galán “un ‘niño play’ que se tantos que ‘se tiran’ las empresas familiares en un abrir y cerrar de ojos” (estas fueron más o menos sus palabras). Gaitán quiso saber si cabía la posibilidad de la reivindicación vía el amor para un personaje así, que se equivoca de todo a todo y que, en cualquier otra telenovela, sería el villano de villanos. En Colombia las opiniones quedaron divididas pues mucho del público y de los medios pedían que Armando jamás recuperara a Betty. En México… ya sabemos lo que sucedió con un personaje semejante.
Otra teoría es que su parecido provenga del modo-estilo que tiene Gaitán para construir sus historias y sus personajes. Todos tenemos patrones de pensamiento, de razonamiento y de comportamiento, y este libretista tiene sus recurrencias. En las tres telenovelas que ha hecho tiene un rol masculino ambicioso e inescrupuloso, perverso y manipulador; también en las tres plantea una gran diferencia social entre la pareja protagónica (aunque en el caso de Hasta que la plata nos separe la bien avenida es ella); también propone que el amor cambia vidas pues los que se aman se transforman radicalmente en el transcurso de la historia y por último, siempre plantea una voltereta que deja las cosas al revés de como comenzaron.

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La tierra es un gran lugar donde las cosas suceden lenta y cíclicamente. Pareciera que nada cambia, que todo se repite en una secuencia de eventos donde cada uno de ellos tiene su momento para suceder, el tiempo ahí corre a su manera, marcado por los ritmos de esa “gran madre”.
La tierra siente, la tierra responde a los estímulos a su manera y tiene sus tiempos para hacerlo. La tierra es noble, generosa y maleable pero si se la daña puede responder con una furia incontenible y es capaz de destruir inmisericordemente. Es la tierra el origen y destino de Café con aroma de mujer, ahí comienza y ahí acaba, Gaitán nos lleva por un largo e intrincado camino marcado por su presencia, por sus frutos y por las vicisitudes de una familia quien depende de ella para vivir.
Contrapuesto a la tierra está el mundo urbano: tecnológico y vertiginoso. Si la tierra es todo ciclo y ritmo; la urbe es toda novedad e impacto. Es un mundo hecho a la medida del hombre, robando espacio al campo y haciendo todo lo posible por olvidarlo. Cuanto más distante se esté de la tierra y sus avatares más importante y más grande se es en la ciudad. Cuanto más rápido se vaya, mejor.
Estos dos ritmos son contrapuestos y experimentados una y mil veces por Fernando Gaitán a lo largo de Café… así construyó él esta historia, entre dos mundos en apariencia contrarios, los cuales están más imbricados de lo que los mismos involucrados en la historia perciben. Puso como representante de cada uno de estos mundos a los dos primos de la familia Vallejo: Sebastián pegado a sus raíces del cafetal e Iván seducido por la tecnología y el vértigo de las grandes ciudades. Cada uno de estos personajes es un discurso diferente, discursos que comenzarán hermanados (como los dejó el abuelo) para luego distanciarse y hasta enfrentarse; de esta lucha saldrán las lecciones para los personajes, las consecuencias de cada acción de los involucrados en la historia y al final, todo caerá por su propio peso.

Sebastián es como la tierra a la que ama. Noble, generoso y paciente, sabe que las cosas llegan cuando han de llegar y no antes ni después. Además es un tipo luchón y cabal, nunca promete en vano y jamás olvida su origen, al contrario, ante cada fracaso siempre termina pegado a la tierra, su tierra. Sin embargo, Gaitán nos dice que no basta ser un buen tipo para abrirse camino en la vida, pues a Sebastián le hará falta fortalecerse mucho, madurar y conocer bien a quienes están a su alrededor para saber dónde está parado y para lograr sus propósitos a pesar de que interfieran con los de otros. Además, cuando este hombre adquiera capacidad de sospecha y un poco de malicia usará su astucia y la firmeza adquirida con los reveses para abrirse paso en la vida. Y no sólo eso, también se cobrará las cuentas pendientes, no importa que tarde en empezar a hacerlo, al final él tendrá la felicidad por la cual se partió el alma aún a pesar de (por momentos) creerla inalcanzable.
Iván, por su parte, es el maestro de la inmediatez, de la velocidad y del progreso tecnológico; un tipo de ciudad a quien le han enseñado que los límites pueden ser los que él disponga. Alguien así puede fácilmente olvidar quién es y de dónde viene. Perdido el origen, es fácil errar el rumbo y el destino e Iván, en aras de “llegar a ser alguien en la vida”, construye paso a paso su propio cadalso.
No hay tipo más citadino que Iván Vallejo, si bien no toda la gente de ciudad es como este personaje, los hay quienes como Iván han traicionado sus raíces. Él usa el café simplemente como una mercancía, claro, desde la perspectiva que le da la oficina de un edificio inteligente de Bogotá, de NY o de Miami puede serlo. El café para este personaje sólo vale lo que puede intercambiarse en dinero por él y esa será su perdición, junto con su sobrada confianza en entidades tan inestables y tan cambiantes como la bolsa de valores y la tecnología.
El contraste entre las múltiples “paradas” que hace Sebastián en su vida y el vértigo con el que vive Iván también es muy notorio. Al protagonista de la historia parece no importarle detener su vida cada que sufre una caída, no importa cuántas veces regrese al principio, siempre que vuelve de la hacienda lo hace más maduro, más lúcido, más fuerte y resultará más decidido cada nueva vez. Aquí la tierra es origen, es madre, es cura, un espejo autocrítico y hasta destino. Por el contrario, la vida imparable de Iván lo va debilitando cada vez más. Es tal su obsesión por dejar atrás lo pasado que finca toda su vida en una novedad insostenible eternamente (digo, hasta Bill Gates tiene sus límites… qué le podemos augurar a Iván Vallejo). Lo irónico es que él mismo comienza a volverse un hombre maduro sin darse cuenta y cuando lo hace, ve que se parece mucho más al viejo abogado de la familia de lo que él mismo cree y él detesta a Latorre por viejo, por inservible ¡qué cosas tiene la vida! Es así como este obsesivo del olvido sigue su camino hacia la ruina porque le parece la única vía, aunque pueda sentir cómo se acerca el desprestigio y la cárcel (el desamor siempre lo tuvo) y no pueda hacer nada para recomponer el camino… salvo regresar al principio.

Si algo deja en claro Gaitán desde Café… es que todas las situaciones, las decisiones y acciones de nuestra vida pueden tener una cara doble. Si para Sebastián la tierra era arraigo y refugio, y para la Gaviota el lugar de sus sueños y recuerdos más entrañables; para la hermana del protagónico era un sepulcro en vida del que buscaba desesperadamente salir… Si para Iván el gran privilegio de su vida era contar con todo el mundo de novedades para ser un gran hombre de negocios, es una de esas novedades tecnológicas la que contiene la información que lo hundirá (la tecnología también corrompe, pervierte y traiciona sin el menor pudor, así que cuidado con perder la perspectiva)… Si una familia por más poderosa que sea olvida de qué está hecha y cuáles son sus inicios, se arruina y se hunde… Si fincamos nuestra felicidad fuera de nosotros mismos, aquella persona o aquella cosa en la que hemos confiado tarde o temprano se agota o nos traiciona y ante ello tenemos dos opciones: mirar hacia adentro, hacia nosotros mismos y rescatarnos; o seguir buscando afuera… hasta que otra vuelta de la vida nos lleve a preguntarnos si dentro de nosotros está lo necesario o no para salir adelante.

(Abril 2007)

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La familia Vallejo es una especie de entidad de mil cabezas cohesionadas por una figura patriarcal, el abuelo. Este hombre primero en vida y luego ya fallecido constituye una especie de identidad común a todos los miembros de esa familia, sin embargo, lo que cada uno de ellos entiende por sus deberes y el alcance que puede dar a sus acciones de acuerdo a su pertenencia a esta enorme familia es muy diverso y en ocasiones contradictorio.
Este hombre propone preservar su apellido aún a costa de provocar una guerra intestina dentro de la familia que, supuestamente, está unida por su legado. De un lado Iván Vallejo se casa con la única intención de embarazar a su mujer, juega su propio y precipitado juego; del otro, la hermana de Sebastián procura que su hermano sea quien logre tener un hijo lo más pronto para asegurar su futuro. A ninguno de los que comienzan con este juego les importa en lo más mínimo el bebé que vendrá, simplemente quieren ser los primeros para asegurar su futuro económico.
Los Vallejo son gente de abolengo, tradición en el mundo cafetalero y de dinero, estas características parecen otorgarles inmunidad ante las adversidades y una reputación inamobible. Pero como en los argumentos de Gaitán nada está para quedarse quieto, a esta familia se le caen a los pies todos sus pre-juicios. Dicho de otra forma, se le van desmoronando uno a uno todos los pilares donde creía que -sólidamente- estaba sostenida.
Primero, el gran patriarca fallece. Su muerte era algo previsible pero la ausencia de la figura principal de la familia provoca un vacío en todos sus miembros, vacío tardan mucho en asimilar y en reconstituir. De hecho, las disposiciones del testamento inicialmente dan un lugar a cada miembro y le dan un punto de partida pero, como la unión familiar era por costumbre y no por cariño, ni respeto y mucho menos amor, los inconformes están dispuestos a jugar a su conveniencia con las reglas dejadas por el abuelo en ese documento. Y ahí comienza la pugna por conseguir al heredero.
Después, el prestigio y la tradición de esa familia se va desmoronando poco a poco a raíz de las maniobras poco éticas y riesgosas de Iván. De ser los “príncipes” del ámbito cafetalero colombiano comienzan a ser vistos como un grupo de ambiciosos sin control a quienes no les importa pasar sobre quién sea con tal de crecer su poder y sus ingresos. Ahí Gaitán muestra que el nombre no vale si no se respalda con actos y que hasta el más respetado puede dar al traste con su reputación en un dos por tres si se lo propone.
Por otra parte, los Vallejo se sienten tan seguros de sí mismos y de su preeminencia que se enfrascan en la lucha por conseguir un heredero, se entrampan unos a otros, llevan sus vidas y sus sentimientos al límite, son capaces de destruir a uno de ellos (Sebastián) y a la única mujer que él amó y amaría con tal de proteger lo que creen eterno: su dinero y su poder. Lo genial del argumento es que les va a regalar la oportunidad de verse casi en la calle y de replantearse todos, absolutamente todos sus actos. La oportunidad de volver al inicio y acordarse que sin la tierra, sin su hacienda y el trabajo cíclico y constante no son nada. Van a tener que regresar sobre sus pasos, a tener que saldar las cuentas pendientes y a mirar hacia adentro, a comprender que una familia sin solidaridad se pierde, que el abolengo y el nombre no sirven de nada cuando sólo son usados para destruir.
¿Y quién entra al quite en la crisis? Las mujeres. Adiós a eso de que los hombres lo resuelven todo. Al inicio de la telenovela, todas las involucradas con la familia Vallejo comienzan siendo sombras de los hombres de la familia. Los rumbos y las acciones son dirigidas por ellos, ellas acatan y asumen su “lugar” pero, a raíz del desastre emocional, de la reputación destruida, las separaciones inminentes y la debacle financiera primero la nieta más joven comienza a tener un comportamiento crítico; luego, la abuela decide tomar las riendas y las demás a su tiempo van encontrando formas de recatar y de resarcir, de reconstruir en la medida de lo posible a esa Familia.

Y para muestra de que las familias llevadas por mujeres pueden llegar a funcionar bien están la Gaviota y su mamá. Gaitán no pudo encontrar mejor contraposición para la gran familia Vallejo. Ellos numerosos, soberbios y unidos por miles de cosas pero no por la solidaridad ni el amor. Ellas, en cambio, a sabiendas de que sólo se tienen una a la otra, sólo tienen amor y apoyo mutuo para salir adelante. Y lo logran sin separarse nunca, por más grandes que sean los retos o por más difíciles que sean sus circunstancias.
La Gaviota tiene en su mamá apoyo, comprensión y respeto, además de una crítica constructiva, honesta y amorosa. Eso la hace una mujer mucho muy fuerte y que con el tiempo deja de equivocarse para lograr, al final, cumplir sus sueños. Sebastián, muy por el contrario, proviene de una familia que juzga, que aplasta y que es capaz de miles de cosas para protegerse de lo que considera amenazante. Por ende, Sebastián es un tipo bien intencionado pero débil, de buen corazón pero sin carácter y capaz de amar pero no de sobreponerse a las adversidades.
De primer momento, estos dos personajes se plantean a sí mismos como “destinados amarse” pero debían recorrer un largo camino para convertir la ilusión primera en un amor viable y próspero. Debían rescatar cada uno lo mejor de sí mismos y debían crecer lo suficiente para amarse plenamente, sin importar lo que la familia de él tuviera que opinar al respecto o si ella era hija de madre soltera.

La familia, como todo en las telenovelas de Gaitán, se vuelve una entidad doble que lo mismo construye que destruye. Todo está en cómo se vive dentro de ella y cómo se alimentan los vínculos entre sus miembros, si se alimentan de solidaridad y amor, las cosas salen a pesar de las dificultades… pero si se constituyen de intereses creados y ambición, las dificultades las hacen polvo.

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El que no arriesga…
Los proyectos telenoveleros de Fernando Gaitán están siempre en el filo de la navaja. El riesgo parece ser su sello pero como dicen por ahí “el que no arriesga, no gana”, y si bien se aventura, a este libretista las cosas finalmente le resultan hasta mejor de lo que él mismo hubiera podido prever. “Café con aroma de mujer” nació en una época donde los melodramas colombianos se movían en la ciudad y por ello comenzar con una historia donde el campo era el gran telón de fondo sonaba sumamente riesgoso. Además, Gaitán en aquel entonces no era conocido en el ámbito de las telenovelas. Sin embargo, el guión parecía lo suficientemente bueno, por lo cual la televisora decidió darle vida. Quienes se integraron al proyecto lo hicieron porque se enamoraron de él y decidieron ponerle corazón, esa fue la palabra que usó Pepe Sánchez, el director de escena. Así fue, con el corazón en la mano todos, desde Margarita Rosa de Francisco y Guy Ecker hasta el ténico más modesto, se lanzaron a la aventura que comenzaba allá en la Hacienda cafetalera de los Vallejo.
“Yo soy Betty, la fea” no por provenir de un libretista ya célebre mundialmente gracias a Café… dejó de ser un riesgo. Colombia vivía una crisis económica fuerte y RCN no era la excepción. Con el último presupuesto que tenía para melodramas ese año estudió cuatro guiones de Gaitán y juntos optaron por Betty… aunque temían que la protagonista en lugar de encantar resultara ofensiva para el auditorio, aunque el riesgo de darle un tinte cómico a la telenovela pudiera llevarla al fracaso. De nuevo tomaron la ruta más escarpada y salieron avantes. Betty se convirtió en un fenómeno mundial, si bien Café… le abrió paso años antes, ella sigue siendo un auténtico “trancazo” en cualquier país donde se transmita y/o se adapte.

El innovador Gaitán.
El guión de Gaitán para Café… subyugó a Colombia. De entrada parece una telenovela canónica pero su autor nos va proponiendo ligeros cambios de fondo que la hacen sumamente original y que tal vez son el secreto de su éxito.
En primer lugar, la protagonista. La Gaviota era una recolectora de café joven, bonita, franca y con una capacidad de soñar avasalladora pero tenía una característica que la diferenciaba de las protagónicas tradicionales: creía en sí misma como ninguna otra y estaba dispuesta a labrarse un destino por su propia mano. Los que hicieron Café… decían que la Gaviota era una mujer de ensueño llevada a las pantallas de la TV. Betty, la fea también es una protagonista muy particular. Comparte con Gaviota la capacidad de buscarse la vida por sí misma pero su fealdad es otro cuestionamiento muy serio hacia los melodramas tradicionales pues Gaitán demuestra que no es la bellaza física aquello que “enamora” de una mujer, sino la capacidad que tenga de ser ella misma, de soñar y de no disfrazar o enterrar en los patrones aquello que la hace original y que le otorga SU verdadera belleza.
La co-estrella masculina de Café…, por otra parte, era un rico heredero como tantos otros protagónicos de telenovela. Su familia era la de más abolengo dentro del mundo del café colombiano pero a él eso no le impide, en principio, enamorarse de Teresa Suárez; y después, darle un giro radical a su modo de vivir a raíz de ese amor nacido en él cuando conoce a la recolectora justo después de la muerte de su abuelo. Los cambios de Sebastián a lo largo de la trama son impresionantes, él era un adolescente en muchos aspectos y, capítulo a capítulo se va convirtiendo en un hombre… un hombre que toma las riendas de su vida para dirigirla hacia lo que él y sólo él considera la felicidad.
Por si esto fuera poco, el amor que propone Fernando Gaitán para sus personajes es mucho más que maripositas en el estómago y un pretexto para exhibir besos y escenas de intimidad entre sus personajes. Para este escritor el amor CAMBIA LA VIDA. El amor constituye una fuerza renovadora, regeneradora, reivindicadora de autocuestionamiento y, por ende, de cuestionamiento al mundo en el que se vive. Y como toda fuerza, el amor es acción, no contemplación ni autocomplacencia. Solo así podemos entender los cambios tan fuertes en Sebastián Vallejo y los (aún más grandes) de Armando Mendoza. Creo que este personaje es aún más radical que Sebastián pero comparte con él esa capacidad de cambio nacida a raíz de haber conocido el amor de verdad.

Un universo aglutinador.
Ahora bien, sin el mundo del café y sus vicisitudes la primer telenovela de Gaitán jamás habría sido lo que fue. Este es el otro gran protagonista pues, es él quien marca ritmos, tiempos, el que “enreda” las vidas de los personajes de esta telenovela y le da un trasfondo de verosimilitud que pocas llegan a alcanzar. En ese sentido Betty… es su hermana casi-gemela pues sin el mundo de la moda, sus reglas, sus conflictos, sus apremios económicos y sus contradicciones tan descarnadas no hubiera sido lo que fue. Por lo general los melodramas colocan a sus personajes en oficinas, en pueblos, en las calles de una ciudad pero el trabajo, los desplazamientos en auto o las visitas a provincia son más una búsqueda de refrescar las imágenes que otra cosa. En Café… cada escena tiene su razón de ser y la variedad de locaciones depende de que el argumentista pone frente a frente a dos mundos completamente distintos: el campo y la ciudad. Una depende del otro para vivir aunque se esfuerce por negarlo a cada minuto. Y los procesos del café dan para explorar esta dualidad y para recrearnos con las escenas campiranas pero también para impactarnos con la tecnología de las ciudades colombianas y hasta europeas.

Entre malvados te veas.
Y, por último (aunque no por eso menos importante) el villano de la trama. Gaitán es un gran escritor porque no crea caracteres planos o fácilmente descifrables. Los personajes de Café… parecen humanos pues tienen motivaciones simples y llanas para actuar como lo hacen, si yerran o aciertan, si sufren o ríen, si aman o detestan todo se apoya en quienes son y en los objetivos que se trazan dentro de sus vidas de telenovela. Además, sólo reciben a cambio de sus actos las consecuencias de lo que ellos mismos han sembrado. La fortuna o la desgracia se labran a pulso, ningún ángel o hada madrina llega a poner las cosas en orden, en Café… y en Betty… todo cae por su propio peso.
Iván Vallejo es un tipo fuera de serie y con una capacidad de liderazgo impresionante. Tenía todo para ser el líder que soñaba pero el fin no siempre justifica los medios y el proceder de este personaje al ser precipitado, inescrupuloso y perverso, construye castillos en el aire si más sostén que sus propios errores, los cuales terminará por pagar. En pocos melodramas podemos ver a un personaje capaz de utilizar lo profesional de manera tan conveniente para sí y capaz de manipular a tanta gente para prevalecer y conseguir sus propias metas. Aquí todos (hasta la abuela Vallejo), terminan bailando al “son” que toca este personaje, y todo por “preservar el abolengo, los bienes y la cohesión de la Familia”… Aquí, ninguna de las mujeres, por más intrigante y oscura que sea tiene la visión ni la capacidad de acción de Iván, eso lo hace estirar su juego lo más posible para, después, iniciar el camino de retorno pagando cada cuenta que dejó pendiente tiempo atrás.
De cierta forma Armando Mendoza es hermano de Iván Vallejo y Fernando Mendiola sería como el primo de ambos. No son malvados de esos que disfrutan arruinando las vidas de los demás, muy por el contrario si toman rutas falsas, engañan y conspiran, lo hacen porque es la única manera que creen posible para lograr sus anhelos y en ningún momento encuentran una recompensa plena con sus acciones. Iván quiere ocupar el lugar del gran patriarca de los Vallejo; Armando preservar a toda costa la presidencia de Ecomoda; Fernando eso y no defraudar a su papá. Todos ellos van recogiendo triunfos parciales pero también van haciendo más grande el precipicio donde se despeñarán… para resurgir de sus cenizas, reivindicarse y hasta alcanzar el amor pleno. (Esto último válido más que nada para Armando y Fer).

Hasta aquí este texto. Quise hacerlo más corto pero por alguna razón una vez comenzando a escribir todo lo que viene son ideas y más ideas… Gaitán me inspira, eso que ni qué. Hay muchos más temas por ejemplo: la familia desde la óptica de Café…, el matrimonio según Gaitán, la dialéctica campo-ciudad que propone esta telenovela, también los visos de comedia que aparecen desde Café… y se desarrollarán francamente en Betty… y más.

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